Orgánico versus Convencional

Miércoles, 17 Septiembre   

Marzo es el Mes Nacional de la Nutrición, un buen momento para reevaluar nuestros hábitos alimenticios. Un aspecto que cada vez cobra más importancia para el consumidor es la opción de comprar alimentos denominados “orgánicos” y “convencionales”.

Tanto las frutas y verduras como los granos y el ganado pueden ser cosechados o criados de forma natural o con los tratamientos tradicionales que muchas veces incluyen químicos artificiales. He aquí el gran debate entre la Administración para Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés), la organización encargada de supervisar los alimentos y fármacos en Estados Unidos, y los científicos que abogan por los derechos humanos: la primera asegura que no hay diferencia entre lo orgánico y lo convencional en cuanto a la salud humana y los segundos argumentan todo lo contrario.

A mediados de los años 60, la comida orgánica era cosechada por agricultores locales, quienes se confiaba utilizaban métodos más naturales para sus siembras. En ese entonces, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) no había establecido requisitos para este grupo de alimentos. Éstos por lo general se podían encontrar en mercados independientes como los Farmer’s Market.

Hoy en día, el panorama de la industria orgánica ha cambiado. Desde el 2002, los productos de este tipo siguen una estricta línea de requisitos para lograr la certificación ‘USDA Certified Organic’, un sello redondo, por lo general en verde y blanco, con las siglas del departamento. A su vez, las frutas y verduras orgánicas ya no son exclusivas de los mercados pequeños y se encuentran con facilidad en supermercados progresivos como Whole Foods y hasta los más tradicionales.